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De las 101 hectáreas de tierra que controlan, 76 se dedican exclusivamente al cultivo de la viña. La viñas de la heredad cubren las faldas del extremo oeste de la sierra del Ordal, siguiendo las ondulaciones del terreno y disponiéndose en terrazas o en pendientes. Como todos los suelos viníferos, los de Can Vendrell son pobres en materia orgánica con contenidos variables de arcilla y arena sobre un lecho de piedra calcárea, una tierra permeable pero con buena capacidad de retención de la humedad. Dejando a un lado la idoneidad de estos suelos para el cultivo de la viña, otros factores contribuyen a definir la implantación específica de los diferentes tipos de viñas como son la orientación, las horas de sol, la humedad y la altura del terreno. Para optimizar la calidad de las 15 variedades que se cultivan en Can Vendrell, se ha considerado cuáles eran los mejores terrenos para la maduración idónea de cada una de ellas.
Las variedades blancas son Chardonnay (2,4 ha), Macabeo (6,3 ha), Xarel.lo (15,3 ha), Parellada (9,4 ha), Muscat de Alejandría (0,5 ha), Viognier (1,9 ha) Sauvignon Blanco (1,7 has.) y Garnacha Blanca.
Las negras son Cabernet Sauvignon (10,2 ha), Tempranillo (8,5 ha), Merlot (3,4 ha), Syrah (7 ha), Garnatxa Negra (2,5 ha), Petite Sirah (2 ha), Caladoc (1 ha), Arinarnoa (1,8 ha), experimentales -I+D- (1,2 ha).
Mientras Xarel.lo, Macabeo y Parellada son variedades que tradicionalmente se han plantado en el Penedès sin interrupciones, las restantes, que se habían arrancado totalmente a finales del siglo XIX con la crisis de la filoxera y el crecimiento del cava fueron reintroducidas en Can Vendrell por la familia Albet a principios de los años 80, |